Rotación de turnos y Salud

Hoy en día son muchas las empresas que requieren que sus trabajadores realicen jornadas de trabajo a turnos. En torno a una cuarta parte de los trabajadores del mundo industrializado trabajan a turnos, pero concretamente en España, más de dos millones de personas trabajan a turnos rotatorios o bien realizan labores nocturnas.

Además, debido a la demanda tecnológica, económica y social que impera en nuestra sociedad, la tendencia es creciente.

Sin embargo, bien es sabido que el cuerpo humano no llega nunca a adaptarse a trabajar de noche. Según datos facilitados por la Organización Internacional del Trabajo, por cada quince años de actividad nocturna se envejecen prematuramente unos cinco.

Del mismo modo, los estudios científicos demuestran que los trabajadores que desempeñan su actividad laboral a turnos o por la noche, padecen hasta un 40% más de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, al igual que son más propensos a padecer problemas neuropsiquiátricos.

Con el trabajo a turnos, el desequilibrio ocasionado por las alteraciones del sueño, puede afectar al rendimiento en el trabajo, así como en la vida personal y familiar.

La baja actividad del organismo durante la noche y la posibilidad de que los trabajadores nocturnos acumulen fatiga por un sueño deficiente hacen que se den una serie de repercusiones negativas sobre la producción.

Generalmente se obtiene un menor rendimiento en el turno de noche y una menor calidad del trabajo realizado, especialmente entre las 3 y las 6 de la madrugada, ya que, en estas horas, la capacidad de atención y toma de decisiones, así como la rapidez y precisión de los movimientos es más reducida.

Los estudios indican que más del 60% de los españoles que trabajan a turnos sufren alteraciones del sueño, ya que duermen sólo un promedio de cinco a seis horas diarias. Por otro lado, cuando los trabajadores comienzan el primer turno de noche tras la libranza, normalmente tienen problemas para permanecer despiertos a mitad de la noche.

También muchos de ellos se ven crónicamente privados de dormir, por lo que experimentan un alto grado de somnolencia durante la jornada laboral.

Por su parte, los investigadores sobre los efectos del sueño recomiendan a las empresas que no se exija que los trabajadores realicen turnos de más de tres noches consecutivas debido a que resulta enormemente perjudicial para la salud.

No obstante, no se han encontrado soluciones al problema pero existen algunas medidas preventivas, así como recomendaciones legales que deberían tenerse en cuenta para contrarrestar las consecuencias negativas.

Se sabe que no es posible la adaptación al trabajo nocturno, pero sin embargo, se podría preparar mejor a los trabajadores para que enfrenten la situación de la mejor manera posible.

Para ello es muy importante potenciar la motivación; proponer actividades físicas, así como establecer programas para orientar la dieta de los trabajadores nocturnos.