La experiencia de la práctica

Uno de los aspectos que más valoran las empresas a la hora de contratar nuevo personal es la experiencia, precisamente la gran carencia de los estudiantes. Por eso, las becas permiten completar la formación del alumno en su propio terreno y ofrecen una puerta de entrada en el mundo laboral.

De hecho, para solventar el problema de la inexperiencia de los recién titulados, han cobrado fuerza en los últimos años las becas de prácticas de las empresas. Los centros de orientación al empleo -los famosos COIE- se han convertido en punto de encuentro y reparto de prácticas.

El fenómeno de las becas para prácticas en empresas está en expansión. Luis Jiménez Catena, jefe del Servicio de Orientación y Planificación Profesional de la Fundación Universidad Carlos III, señala que "esta forma se está utilizando cada vez con mayor frecuencia por parte de las empresas, ya que es una manera de poder evaluar a un potencial candidato a incorporar en su organización".

Este año, el SOPP ha conseguido adjudicar más becas que el ejercicio anterior, gracias a los 263 convenios que la Carlos III tiene firmados con otras tantas empresas. Por su parte, Alcalá tiene 481 acuerdos en vigor -en el año 2000 ha firmado 162- y la Autónoma pone, a disposición de sus alumnos, 667 becas para prácticas en empresas. Los centros privados manejan unas cifras similares. Por ejemplo, la Universidad Europea CEES recibió 812 ofertas de entidades el curso pasado.

Los intereses y ventajas para las empresas son evidentes. Recientemente, Fernando Prada, director y gerente del patronato de la Fundación Empresa Pública, declaraba que los becarios "son una oportunidad para las empresas como contribución a la formación de capital humano que va a estar disponible durante los próximos años y porque éste puede favorece el proceso de selección". Jiménez Catena reconoce que "la realización de prácticas profesionales constituye una de las claves principales de la inserción laboral de los titulados universitarios. En el currículum, haber sido becario puede decantar un futuro empleo a su favor. Aún así, el estudiante debe saber que no es un trabajador de la empresa más y que no tiene las obligaciones de un contrato".

Las empresas que ofrecen becas no buscan un alumno prototípico, aunque José Luis Blas Catalán, desde el COIE de la UA reconoce que "las empresas demandan principalmente conocimientos de ofimática y de idiomas, casi exclusivamente inglés". Y la oferta crece cada curso.

Las carreras que más fácil tienen el acceso a una beca de prácticas profesionales son las ingenierías y las económico-financieras. El curso pasado, en la Universidad Carlos III abarcaron el 63 por ciento de la oferta laboral -34 por ciento y 29 por ciento respectivamente-. Porcentaje parecido se produjo en la Universidad Europea-CEES, donde Empresariales y Económicas se llevaron el 40 por ciento de las peticiones de personal, frente al 22 por ciento de las ingenierías. Muy atrás quedaron Publicidad (18 por ciento) y Periodismo (7 por ciento).

Si la oferta es abundante, la demanda también. Muchos son los alumnos que deciden completar sus estudios trabajando en las empresas como becarios. Los futuros empresarios, economistas e ingenieros son los más afortunados, pero las becas se están abriendo a otras áreas, como Magisterio o Fisioterapia.

Las empresas que solicitan becarios pertenecen a los más variados sectores de la economía, aunque, sobre todo, se trata de empresas con capital privado, desde Phillips a Mahou. Todas buscan formar y seleccionar nuevo personal con vistas a una selección definitiva de trabajadores.