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| Formación y desarrollo
en la pyme tradicional: cuestión de sentido común |
Por Teresa Cabezas Soriano
(Dtora. de Recursos Humanos y Relaciones Profesionales. Colegio de
Abogados de Madrid) |
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Desde que hace décadas alguien descubriera las bondades de la Formación
y el desarrollo del llamado capital humano, la creatividad de los
estudiosos del tema ha generado docenas de técnicas, herramientas,
conceptos y términos relacionados. A diario somos bombardeados con
seminarios, cursos y bibliografía diversa que nos demuestran cómo
otros consiguieron lo que a nosotros nos gustaría lograr en un futuro
más o menos próximo.
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Sin embargo, apartémonos por un momento de las grandes organizaciones
modélicas que a menudo sirven de paradigma de actuación, y vamos a
la empresa llamada mediana, que en realidad en España es la media.
Más aún, aventurémonos en el mundo de la empresa tradicional. Sin
ánimo de exhaustividad, he observado lo suficiente como para sospechar
denominadores comunes: potentes estructuras informales, puestos de
trabajo con nombre y apellidos, crecimiento desequilibrado del organigrama
y algunas otras características que las separan varios kilómetros
de las organizaciones "de libro". La estrategia de Formación y Desarrollo,
en consecuencia, tampoco puede ser "de libro". |
Apuntarse a la última moda puede ser una tentación difícil de soportar
para muchos directivos, hechizados por las encantadoras sirenas del
Training & Development. Y aquí me pregunto si es razonable someter
a un programa de mentoring, counseling o coaching a quien nunca ha
pronunciado algo parecido en inglés, o instalar una red de conocimiento
en sistema interactivo on-line en el puesto de trabajo a quien aún
mira escépticamente al ratón de su ordenador. Es atractivo, cómo no,
llevar a nuestros mandos al campo, vestirlos de caqui, darles una
pistola de pintura y hacerles sentir el espíritu de equipo a base
de descolgarlos por barrancos, pero tendremos que pensar si eso es
lo que su organización necesita y, más aún, si están preparados para
ello. |
Si ésta es siempre una reflexión obligada, en la empresa mediana es
crítica, ya que las consecuencias de una elección equivocada pueden
ser estrepitosas; no hay lugar para los experimentos. Y así topamos
inevitablemente con otro efecto característico de la mediana empresa
tradicional: los primeros resultados de una prueba piloto serán conocidos
por todos en pocas horas y nadie querrá saber que era sólo un piloto.
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Por otra parte, sólo algunas de las empresas que nos ocupan están
dispuestas a invertir a largo plazo. Resultados si no inmediatos,
sí rápidos y un retorno sobre la inversión más que evidente son más
necesarios que nunca. |
Sin embargo, una actitud flexible para aprovechar sabiamente las peculiaridades
de la mediana empresa tradicional y adaptar las nuevas tendencias
en Formación y Desarrollo a dichas peculiaridades puede traernos buenas
noticias. Como mirando a través de un microscopio, los cambios que
en otro entorno serían inapreciables, aquí tienen un gran valor y
cada paso significa avanzar varios puestos en la carrera hacia el
cambio. |
Por otra parte, un uso inteligente de la comunicación informal puede
proporcionarnos canales de información fáciles y rápidos y no es difícil
oír cantos de victoria cuando sólo se ha ganado una pequeña batalla.
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En este camino conviene tomar dos precauciones, no por conocidas menos
importantes: asegurar que la Alta Dirección comprende, comulga y se
compromete con el proyecto, y captar aliados entre los empleados que
participarán en la acciones propuestas e incluso entre los no directamente
implicados. En el segundo aspecto, deberemos hacer un recorrido transversal
de la organización (todos los niveles de todas las áreas), buscando
personalidades individuales antes que posiciones en el organigrama.
No en vano, la posibilidad de conocer el nombre y parte de la vida
de todos y cada uno de los componentes de la empresa nos permitirá
identificar catalizadores positivos y neutralizar potenciales boicoteadores,
facilidad que no siempre tendremos en las macroorganizaciones. |
A la vista de todo esto, incluso las organizaciones más escépticas
a las novedades ceden, si las tratamos como necesitan y nos servimos
de sus peculiaridades a nuestro favor. Prudencia, realismo, flexibilidad,
coherencia o innovación sin esnobismo son conceptos que pueden conducir
al éxito. Y andando, andando... ¿no habremos llegado al mundo del
sentido común? |
La posibilidad de involucrar e ilusionar a todos y cada uno de los
componentes de la organización puede ser mucho más sencilla y sólo
depende, una vez más, de acertar con los objetivos y, con cada uno
de los pasos a dar para conseguirlos. |
No hace mucho compartí mesa con otras seis personas en una reunión
de trabajo sobre Feedback 360º. El último grito. Todos menos uno encontrábamos
serias dificultades para implantar dicha técnica en nuestras respectivas
organizaciones; problemas de estructura, problemas de cultura o, simplemente,
de idoneidad de los mandos y directivos. ¿Significa eso que no es
una buena idea? Naturalmente que no; simplemente, que es buena en
el lugar y momento adecuados. |
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